01/09/2023

No es lo mismo, no.

Dentro de los diferentes sistemas de discriminación existentes, y los que nos quedan pendientes de describir, aparecen complejos entramados que hacen que verdaderamente ocupe un puesto en la dicotomía estructural o anecdótica. Es relevante realizar tal distinción como contestación hacia cierta reacción que atribuye las luchas como fines en sí mismas, es decir, identitarias. Cuando no hay referentes los movimientos sociales tienden a impregnarse de identitarismo, lo cual no siempre ha de tener connotaciones negativas, pero ya es arma arrojadiza hacia los sectores sujetxs a la opresión concreta o estructural. Analizaremos el componente de estructural de la gerontofobia o del edadismo, las razones de estas distinciones, el cierto significado de estas opresiones y cómo son usadas por otros sistemas de discriminación para imponer y mantener sus objetivos.

 

 

En una sociedad depredada por el individualismo, la globalización y las nuevas tecnologías; el acceso a muchos recursos que son considerados cotidianos para las personas jóvenes es puesto en entredicho para las personas de edad. Personas que ya no están en edad laboral, personas que ya no forman parte de los diferentes trabajos de producción o servicios. En un mundo plenamente capitalista son personas que no tienen un sentido de existencia. Personas que, muchas de ellas, no pueden cuidar ni pueden trabajar. ¿Qué propósito tienen en una sociedad capitalista?

 

Desde luego nos importa más bien poco en este blog para lo que sirva una persona, la persona es un fin en sí misma, la persona es válida por ser persona. ¿Qué sentido tendría? Más cuando desde las luchas en contra de la gordofobia se reivindican los cuerpos bellos por el hecho de ser cuerpos y de no disponer de la certeza de tener más cuerpos en otras posibles vidas. Al contrario, tener la certeza de ser cuerpo de deseo, placer, cuidados y función. Nos da igual que una persona sea o no sea útil para un sistema depredador de ecosistemas y seres, pero es de suma importancia recordar los motivos de la existencia de una discriminación estructural hacia las personas de ciertas edades o con ciertas capacidades funcionales y mentales.

 

La compra de órganos o de seres humanos nunca ha sido ni será una reivindicación de las luchas LGTBIAQ+. No caminamos tranquilxs por las calles, estamos dentro de los armarios en los trabajos… Para que estemos en el mercado de las infancias. No es nuestra reivindicación, de hecho, estamos activamente en contra. No obstante, ciertos sectores se empeñan en indicarnos qué hemos de reivindicar y qué no. De manera similar ocurre con el edadismo. Amigx, que le lleves trienta años a tu marido y que le critiquen por ello no es edadista, es que el caballero tiene faena en deconstrucción muy atrasada y tiene que ponerse urgentemente al día.

 

Considero que edadista es que la señora Juana que ha trabajado toda su vida en la industria de los cuidados cobre una pensión no contributiva irrisoria, creo que es edadista que el señor Emilio que es maricón y que es soltero no tenga derecho a vivir en entornos seguros para las personas LGTBIAQ+, creo que es edadista la inaccesibilidad a las nuevas tecnologías adaptadas, igual es edadista que la soledad no deseada sea asumida y permitida en las personas de edad en nuestra sociedad. Igual. O igual me equivoco.

 

 

Últimamente han surgido numerosas personalidades, generalmente personas consideradas hombres con más edad que sus parejas monógamas o poliamorosas, reivindicando su acérrima lucha contra el edadismo: “su supuesto derecho a tener una pareja o parejas cuarenta años más joven”. Además, esto lo observamos también en ciertos sectores de hombres que tienen atracciones sexuales y románticas hacia otros hombres. En esto hay poder, hay discriminación y sobretodo misoginia.

 

Cuando tenía escasos veintidós años y mucha inexperiencia, recuerdo que un día cualquiera volviendo hacia mi casa desde la universidad, un señor que me doblaba la edad hacía algún año; ese señor de punta en blanco y con un coche que valdría su edad seguida de tres ceros, en plena tarde con todavía diurna luz tuvo a bien preguntarme mi número de teléfono mientras me tocaba mi barriga sin mi consentimiento. Mi reacción fue de parálisis total, no por miedo de que descubrieran que yo era LGTBIAQ+, hacía años que yo ya vivía de acuerdo con quien era. El miedo venía por la diferencia de poder, ¿qué hubiera pasado en otras circunstancias?, ¿y si fuera de noche?, ¿y si no hubiera nadie en la calle? 

Solo podemos hacer conjeturas. 

 

El consentimiento debe ser el centro de nuestras decisiones compartidas. No he venido yo aquí a juzgar el deseo, ni quiero generalizar, solo quiero decirte, señor: si tu pareja tiene treinta años menos y te critican pregúntate las razones, pero no le eches la culpa al edadismo, eso es algo más serio. Quizás dentro de tu inmensa sabiduría senior descubres que las diferencias de experiencias y momentos vitales te confieren un poder de distancias insalvables. Quizás haces memoria, y todo, y averiguas que la violencia nace y es posible dada la diferencia de poderes. Amigx date cuenta, que el tiempo todo lo cura…

16/01/2023

P/M Atern!d@de$ QUEER (II): un silencio conventual

Muchas son las canciones que hablan del amor, y por supuesto su final; pocas son las que tratan tan activamente la soledad como la homónima canción entonada por la maestra mexicana Chavela Vargas.

 

En momentos de inspiración no debemos tentar a la suerte. Pretendía que este fuera el artículo desenlace de la tétrada que pretendo redactar, no obstante, la vida tiene caprichos de sucesos fortuitos, pensamientos intrusivos que han hecho que la estructuración de este artículo y su elaboración pasen de deseo a necesidad imperiosa, que no impulsiva. Hablar de vidas queer hace inevitable mencionar a la soledad.

 

 

El armario es miedo, contención y dolor; pero en no pocas ocasiones deviene supervivencia.

 

Muchas de las personas que nos identificamos con orientaciones, expresiones o identidades de género no normativas o incluso no establecidas, hemos tenido que vivir encerradxs en este mueble metafórico. En ello han influido tanto la falta de representación como una posibilidad de representación saludable. Es posiblemente, una anomalía estadística encontrar una película en la que sus protagonistas diversxs no sufran un desenlace trágico, fatal o incluso mortal. Este cúmulo de sucesos hacen de la soledad una única opción para aumentar la supervivencia de las personas diversas en su sexualidad y conductas. Al menos de forma transitoria. Es indudable de la existencia del armario, llamemos así al cúmulo de contenciones sociales normativas existentes para con cierto colectivo o conglomerado1. 

 

Ahondemos un poco más en la soledad de aquellos días, de aquellos tiempos transitorios. Incido en el calificativo de transitoriedad pues aunque la existencia del mal llamado armario es indudable, en menos de 10 años los cambios han sido vertiginosos y transformadores hacia el progreso de hacer más vivible las vidas de la gente del conglomerado LGTBIAQ+. Se hace necesario hacerlo, por memoria, porque todavía nos ocurre y porque muchas personas han puesto su cuerpo y sus vidas al abandonar esta soledad, a veces no deseada. Por esas personas luchadoras no debemos olvidar, no nos lo hemos de permitir.

 

Habréis observado que introduzco el concepto de soledad no deseada como el que hemos de analizar, de no olvidar. La soledad es punto de disfrute y de descubrimiento de muchas personas en muchos momentos vitales, a menudo es buscada y es certeza de crecimiento personal, de introspección y autocuidado. Esa soledad de un proyecto y un trabajo, aporta riqueza al alma o al ser de la persona. Me detengo, no obstante, a hablar de su contraparte: la soledad no deseada.

 

Unx puede llegar a presentar o sentir soledad cuando no tiene amigxs, no tiene familiares, no tiene pareja, no tiene descendencia; se trata de un sentimiento que puede ser incluso subjetivo. Me gusta definir esta soledad como la ausencia de personas a las que puedes proporcionar cuidados o las que te los pueden proporcionar a ti, de forma también graduable. Es por tanto deducible que no solo está sola aquella persona sin descendencia, sino la que aun teniéndolxs no les ve, les abraza, les cuida. Es una cuestión donde intervienen determinantes muchísimo más complejos que aquellos circunstanciales y anecdóticos como tener un carácter o unos gustos complejos… En la soledad no deseada hay mucho de opresión, hay mucha desigualdad; generalmente la suele haber en muchas de las situaciones que generan dolor.

 

No es objeto desconocido para este blog la existencia de una intersección de opresión más olvidada de lo que debiera, dadas las tendencias demográficas en la actualidad. La gerontofobia2 junto con la LGTBIAQ+fobia queda plasmada en muy pocos ámbitos; de nuevo soledad y falta de representatividad. La soledad no deseada dentro de las personas queer es una gran preocupación de organizaciones semejantes a la Fundación 26 de diciembre3 o el grupo de majors de Lambda4, que son específicos en el asesoramiento y ayuda comunitaria. De hecho, los cinco pilares de acción de la fundación 26 de diciembre son: investigación y formación, inclusión y vulnerabilidad, residencial, soledad no deseada e inserción laboral. Representativo, desde luego, y a la par terrorífico, da miedo, miedo a la soledad que unx no quiere, no desea. Y de nuevo el deseo, de nuevo algo que no es derecho. Podríamos caer en la falacia lingüística que versa tergiversando calificativos argumentando que, si la soledad no deseada es asumida en las personas de edad, si la soledad no deseada es causa de patología, de dolor, malestar y de muerte en las personas de edad; básicamente las personas de edad no tienen derecho a la vida en salud. Pero no vamos a caer en falacias aquí…

 

Cinco incoherencias es ortodoxia, veintisiete es requerimiento de reflexión.

Llegar a la soledad no deseada no es cuestión exclusiva de no tener pareja o parejas. Dicho pensamiento es altamente jerárquico y monógamo5. La soledad precisa ciertos componentes de intersecciones de opresión para existir, no viene sola. La amistad, la convivencia, relaciones laborales, relaciones afectivas, cuidados a quien los necesita; desde luego no están presentes en todas las personas. Se ha de entender que ciertos privilegios son encarnados por las personas que disponen de todas estas ausencias de soledades, así como las opresiones que pueden llegar a personificar tales grupos sociales.

 

 

Quiero y espero haber llegado a formalizar mi expresión sobre cómo la soledad no deseada no solamente es un sentimiento subjetivo si no un tipo de opresión que existe en nuestros entornos. Desgraciadamente nuestros caminos hacia lugares y entornos más vivibles van a estar llenos de obstáculos en la opresión, nuestra ambición de justicia social es insaciable pero también conlleva importancia la valoración del ahora y el mientras tanto. La utilidad, la imposibilidad de cuidar, el fracaso en todas sus concepciones hacia la normatividad puede ser causas de la soledad no deseada; por tanto, hemos de saber reconocer los privilegios que nos interseccionan aquellas ocasiones en que pretendemos valorar las individualidades sin reconocer el entorno o la historia personal. Ser no normativo sin una red de apoyo y cuidados aterra. Unx llega a ser, vivir, amar, identificarse, cuidar o cualquier acción fuera de los armarios solo: sin soledad no deseada. 

 


1. https://www.youtube.com/watch?v=w_hrHbDb4t8&ab_channel=Alternatiba

2. http://coletines.blogspot.com/2019/11/la-etern-amtd-como-intereccion-la.html

3. https://fundacion26d.org/

4. https://lambdavalencia.org/grups_lambda/gent-gran/

5. http://coletines.blogspot.com/2019/09/el-porque-ii-del-amor-drog.html

10/10/2022

P/M Atern!d@de$ QUEER (I): a todxs las que se lo merecen.



Después de un año sin escribir, me atrevo con un tema que tenía pendiente desde hace tiempo. Es una cuestión compleja, personal e introspectiva que desgraciadamente también genera dolor a muchas personas. Espero poder llegar a expresarme de una manera justa e indolora para toda persona que tenga a bien perder su tiempo en leerme.


Este tema es extenso y no se desarrollará en su totalidad en un artículo, requeriría alguno más. Solo quiero que sepáis que dejo dentro del mismo parte de lo que soy y he sido; quiero pensar que los escritos pueden llegar a tener vidas propias a través de las personas que los interpretan, de alguna manera ¿se podrían considerar descendencia? 

 

Dentro de este o estos artículos quiero meditar acerca de lo que significa la aternidad para alguien que todavía no se ha llegado a plantear personalmente este hecho, quiero hablar del deseo y del derecho, del privilegio del derecho y de la opresión, de la singularidad de las personas con géneros, orientaciones y estructuras relacionales no normativas. El artículo va para esas personas que habitan fuera de la norma, así como para las personas que están solas, que tienen miedo y que son buenas… Muy buenas…

 

Como veréis en este blog se intenta utilizar el género neutro, muchas veces se consigue y esta no iba a ser una excepción. Utilizaremos el término aternidad ante la necesidad de expresar que las familias también pueden estar fuera de la norma, de hecho, es lo habitual; como es normal.

 

Deseo y derecho, privilegio y opresión, cuidados y soledad.

 

¡Manos a la obra!

29/12/2021

No ere$ tú, ¿$oy yo?

Verdaderamente, el conocido como algoritmo de las redes sociales tiene su componente de inteligencia artificial hábil. No obstante, hemos de reconocer que todavía no es capaz de mantener conversaciones, ni mucho menos. El día en que llegue ese logro podremos encontrar otras utilidades en esas inteligencias o alter egos. Todo este rollo para introducir lo que me ha estado pasando los últimos, digamos, cinco meses al entrar en algunas redes sociales. Mirad, una de las redes sociales que me parece tremendamente eficaz para adquirir información es Twitter, desde luego no es la única, pero en según qué ocasiones es muy cómoda. Yo poseo un perfil en los que no hay, en principio, información personal. Simplemente utilizo la red social para informarme: activismo, autorxs, noticias… Pero el conocido algoritmo ya ha filtrado y seleccionado lo que, en su opinión, es más adecuado para mí.


Ya sabéis que Twitter es una red social consistente en microblogs en el que expresas una opinión en pocos caracteres ante los cuales hay personas que citan esa opinión, la complementan o simplemente le dan una aprobación. La inteligencia artificial de esta red social analiza tu comportamiento y te ofrece seguir perfiles de personas o entidades que cree que te pueden resultar interesantes. No comprendo cómo lo analiza, pero verdaderamente tiene su efectividad. 




En mi perfil de Twitter (@VerdinaCry) podréis observar que sigo a bastantes personas o entidades antirracistas, del colectivo LGTBIAQ+, feministas, anticapitalistas, anime, cantantes, cuentas de humor, políticxs… Considero que tengo un perfil bastante común y habitual, nada interesante. Bien, pues no sé cuál será el motivo, pero últimamente el algoritmo me insiste en que siga perfiles de hombres cisgays/cismaricas que acostumbran a mostrar sus corporalidades normativas. 


¡No os esperabais este giro de los acontecimientos! ¿Verdad? O bueno, tal vez sí. No lo sé. 

Lo que tampoco sé es porqué me molesta todo esto. Lo que sé, es qué hice al respecto un buen día. Desde un buen día en que me salía la enésima persona con las características anteriormente comentadas decidí indagar en sus perfiles. Curiosamente hay un importante sector en esta red social de personas leídas como masculinas con corporalidades normativas y fundamentalmente cishomosexuales o cisbisexuales que muestran fotografías en las que aparecen con cierto estilo, o forma corporal. Fomentan y se enorgullecen de un tipo de corporalidad normativa después de ir al templo del deporte, o gimnasio, en actividades triviales con sus parejas, con nuevas prendas de ropa, comiendo… ya sabéis cómo funcionan las redes sociales; recopilatorios, en principio, memorísticos de recuerdos.



Si me seguís desde hace tiempo sabréis varias cosas de mí, una de ellas es que soy muy pretenciosx, otra es que desde el año 2013 quiero pensar que sigo y comparto muchos de los pensamientos y teorías del movimiento Stop Gordofobia. Aun así, no dejo de sorprenderme de la escasez o incluso ausencia de perfiles en Twitter con personas leídas como masculinas; de orientación sexual homosexual, bisexual o marica; que sean gordas, racializadas, con diversidad funcional, trans y un largo etcétera. 

Soy una persona blanca, en principio marica y además gorda. Y me pregunto ¿Por qué en nuestros perfiles o son falsos o no mostramos tanto nuestras corporalidades? ¿por qué motivo la representación siempre se la llevan ellxs? ¿por qué no nos mostramos nosotrxs? ¿Qué nos pasa? No lo comprendo. Aun todo, me siento mal por quejarme. La representación en las personas cismaricas es prácticamente hegemónica en cuanto a la globalidad de la representación LGTBIAQ+ ¿dónde está esa representación trans, lésbica, bisexual, intersex o asexual? Cada vez es mayor, pero partíamos desde la más absoluta invisibilidad. Así que por esa parte mis disculpas y reconocimiento desde mis incoherencias e hipocresías. Supongo que la intersección también contempla estos sucesos. 


Me preocupa la escasez de representación de estas corporalidades específicamente en lxs maricas y bisexuales en las redes sociales. 

Obviamente, las redes sociales y también incluyo las redes de búsqueda amorosa, funcionan con mecánicas de refuerzo. Una citación o un me gusta son un refuerzo a una conducta, de tal manera que cada vez queda más difuminada el objetivo de dicha conducta ¿Qué fue antes, la satisfacción del momento vivido o el frenesí de la aceptación de las personas para con dicho momento? ¿hasta qué punto organizamos nuestra vida para satisfacer las redes sociales y así reforzar nuestra autoestima? Me disculparéis por el discurso autorreferencial, a veces pecaré de básico en este tema pero comprended la pertinencia del análisis: la baja autoestima es un problema muy arraigado en las personas gordas. Se requieren altas dosis de confianza y autoestima para aceptar un cuerpo que no es normativo, un cuerpo que no está representado y un cuerpo que no entra en la definición hegemónica de deseable. 


Edificamos nuestra autoestima a través de nuestras vivencias, es normal que la baja autoestima sea un mal endémico en las personas con cuerpos que no habitan la norma. No quiero, con esto, caer en individualismos. La gordofobia es una discriminación sistémica que como dice Magdalena Pineyro1, se estructura en 3 ejes: salubridad, ética y estética. El individualismo antigordofobia encarnado por el movimiento body positive es un parche que tiene su utilidad pero fácilmente desmontable, si no lo creéis analicemos la perspectiva del deseo. Es evidente que para que algo sea deseable, en primer lugar, es más, diría en primigenio lugar tiene necesariamente que tener representación, debe existir ¿cómo podemos desear un tipo de corporalidad que ni siquiera somos capaces de conocer? Somos unxs ignorantes de la diversidad corporal en el deseo. La autoestima tendrá muchísimo que ver, pero no puede ser lo único que justifique la ausencia de representación que al ser escasa produce que no nos podamos identificar en personas con corporalidades normativas, nos frustremos, nos ocultemos y padezcamos ¿qué podemos hacer entonces?


Que el deseo se aprehende, que no es innato, se puede educar y que es fundamentalmente social, cada vez lo tenemos todxs más claro. Sobre el papel y en términos teóricos, el eje de estratificación gordofóbica de la estética es el más fácilmente desmontable. En numerosas ocasiones lo hemos destruido de una forma incompleta y errónea ¿cómo? Atribuyendo toda la culpa a la autoestima. Cuando había una autoestima baja por la discriminación sufrida el movimiento body positive, dudo que con mala intención, elaboraba un proyecto emocional de empoderamiento en el que te garantizaba una socialización y una visión más aceptable y más agradable; lo hacían a través del estilo. Desmontar esa discriminación con esa actitud individualista tiene su utilidad, pero tiene como inconveniente la responsabilización de la persona gorda que como la de corporalidad normativa tiene el derecho de tener une estilo diferente o carecer por completo del mismo. Como digo, la belleza y el deseo son sociales, para sociabilizar hace falta existir y como existimos, quizá, debemos analizar qué deber tenemos en representarnos.


Los movimientos en contra de la gordofobia reivindican la validez de los cuerpos, de todos ellos. Despreciar el cuerpo, sobretodo cuando es el propio tiene cierto componente de violencia2 y ya sabéis qué pensamos de la violencia. Evitaremos esa violencia aceptando el cuerpo por ser cuerpo, y bello por ser. Las cubiertas son muy importantes, expresan emociones y sirven para que personas nos visibilicen, pero no pueden servir para completar todo el amor propio de una persona con un cuerpo fuera de la norma. La desnudez gorda es transformadora, representativa y deseable. Si piensas lo contrario es porque lo has aprehendido.




Planteé este artículo en referencia a aquellas personas que ya tienen el deseo reconstruido y que viven en un cuerpo dentro de la norma. Aquellas buenas y bellas personas que me he ido encontrado en la vida y en las redes sociales. Con interacciones directas e indirectas. Personas que se atreven a no temer el deseo de las personas que corporalidades que no viven en la norma. Son aliadxs que queremos en nuestras convivencias y experiencias, que también tienen qué decir en el movimiento antigordofobia y de las que, pese a que no han experimentado en sus propios cuerpos la vivencia gorda; poseen la empatía suficiente para sufrir lo que hemos podido sufrir en según qué situaciones.


Escribo este artículo tras ver una reacción mayoritaria a una imagen de atracción no normativa con corporalidad gorda en la red social Twitter3, de personas con corporalidades dentro de los cercos de la norma. Vi a esas personas leídas como masculinas y con atracciones hacia otras masculinidades alabar una imagen ¡un concepto! ¡una experiencia!

Ante lo cual me hizo plantearme ¿cómo va a poder alguien desear lo inexistente, lo que no tiene representación? ¿qué responsabilidad tenemos las personas gordas en ensimismarnos en nuestro sufrimiento? Considero, al menos el día actual, que tenemos derecho a gustarnos, a representarnos, a visibilizarnos.


Este artículo no pretende ser un aleccionamiento hacia nadie. Es una visión personal, un pensamiento que probablemente cambiará según el momento, las interacciones y los sucesos. No pretende responsabilizar a nadie de su propio sufrimiento ni generalizar en los cuidados de otras personas más normativas en cierta sección. Pretende ser un punto de vista distinto, un grito de las personas de la norma que quieren dejar de generar violencia. Verdaderamente hay mucho trabajo en terminar con la gordofobia y las violencias existentes dentro del colectivo de masculinidades que sienten atracción por otras masculinidades. No dejaremos de reivindicar la belleza y deseabilidad de los cuerpos gordos, por ser cuerpos, por ser atractivos.




  • https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/magdalena-pineyro-sociedad-humilla-patologiza_128_2044311.html
  • https://coletines.blogspot.com/2021/01/la-intereccon-corpore.html?fbclid=IwAR28Zaiwd46F_umahBgLK1VHufGbN2ZZSOCE8mjcjBlGgsHTnYAKdere5gE
  • https://twitter.com/boogyboys/status/1473122491627302914


30/11/2021

Gátov@

Es extraño presentarse a estas alturas, nunca es tarde si la dicha es buena, supongo.


Soy Ferran, soy médico, específicamente residente de Medicina familiar y comunitaria de tercer año. Nuestro periodo de residencia consta de varios meses en según qué rotatorios; estancias formativas: Cardiología, Neumología, Traumatología…

Uno de estos rotatorios es el conocido como “Rural”. Consta de tres meses en un centro de atención primaria de una zona rural. 


Queda ya lejos el mes de mayo en que busqué un pueblo que conoceréis que se llama Gátova, estaba un poco lejos, pero creí que valdría la pena. No me equivoqué. Pensé que vivir en este pueblo, además, me enriquecería como persona, me permitiría observar el significado de ruralidad en la salud en su más extenso significado. Tampoco os negaré, no debo esconderme, la atracción que también sentí al ver desde un ordenador los intensos paisajes montañosos que ofrecía este pueblo de interior. 


Durante estos trepidantes meses de Septiembre, Octubre y Noviembre he podido conoceros, tratar de ayudaros e incluso acompañaros. La profesión sanitaria tiene estos privilegios. Me quedo con todas las buenas personas de Gátova, su honestidad, humildad, fortaleza, amistad, riqueza humana y ¡tolerancia al frío! No es preciso nombrar, que a nivel individual y comunitario ha sido una verdadera experiencia gratificante compartir momentos tan satisfactorios mas a veces dolorosos que implican la salud física, mental y social. A menudo la labor sanitaria consiste en saber acompañar a la persona que sufre y en la medida de lo posible tratar de que dicho padecimiento sea el menor. Espero poder haber colaborado en el aminoramiento de este posible sufrimiento, como vosotras y vosotros habéis incrementado mi formación como médico.


No puedo decir más que buenas palabras de las enfermeras que he conocido, en especial Elba y Vicent: personas profesionales comprometidas en la salud de las personas y la docencia ¡Gracias por compartir un pedazo de vuestro conocimiento conmigo!


No me puedo olvidar de la que ha sido mi tutora y es vuestra médica de familia: María. Quiero llegar a comprender la dificultad de la tarea que es la tutorización de residentes, desconozco los estándares de una persona que llega a ser buena tutora así que te diré lo que yo opino: gracias por la progresividad, por la autonomía supervisada, por transmitirme un pedazo de tu conocimiento, por tu paciencia, por tu dedicación, por tu vocación; no como una romantización ciega hacia una profesión que admita cualquier concesión sino como el privilegio que también conlleva experimentar empáticamente las vivencias de las personas en sus satisfacciones y acompañarlas en sus dolores también diversos. Desde la inexperiencia, pero con convicción puedo decirte que has sido una excelente tutora como lo eres en el desarrollo de nuestra profesión.


Dicen que la lotería en Gátova siempre toca, me temo que a mí ya me tocó cuando escogí este pueblo y conocí a sus personas, profesionales...



Muchas, ¡muchísimas gracias!

20/08/2021

La problemát!c@ del #LoveWin$ (II): la pluma de hierro.

No es nuevo ni es original lo que pretendo comunicar en este artículo. Quería esperar a leerme el libro de Rubén Serrano No estamos tan bien, pero la actualidad se ha superpuesto a mis planes. Urge hablar, de nuevo, de la problemática del amor dentro de las reivindicaciones del colectivo LGTBIAQ+. Han asesinado a un chico del colectivo, siguen agrediendo a las personas con orientaciones y en especial identidades y expresiones de género diversas en intersexuales. Surge por tanto la emergencia de no retroceder en lo logrado, que es mucho. Sabéis que en periodos de crisis, los derechos humanos logrados no están garantizados en especial, si fueron logrados recientemente; podríamos hablar de la despatologización institucional de la transexualidad como ejemplo paradigmático. Tampoco ayuda la amplia representación en la política institucional de los alambradores del horizonte. Sin embargo, el amor sigue siendo un eje central de justificación de los retrocesos de nuestros derechos, paradójicamente. 



En enero del pasado 2020 escribía acerca de la problemática de utilizar la atracción sexual como paraguas acogedor de todo origen de las discriminaciones en cuestión de orientación, género, identidad, sexo y expresión; lo que recientemente me ha gustado denominar como Conglomeridad. Hablo de englobar pero realmente sabemos que se trata de reducir la complejidad de la discriminación hacia el colectivo. A menudo incluso se culpabiliza, a quien está sufriendo la discriminación, de querer más derechos; entonces cabe recordarles que conseguir derechos humanos no despoja de derechos a otros grupos, quizá de privilegios, eso es otro concepto.


No quiero generar conflicto en la pertinencia, idoneidad y deseo de las personas alosexuales no normativas. La persecución de las relaciones sexuales entre personas del mismo género ha sido universalmente practicada por lxs sanxs seguidorxs del cisheteropatriarcado. La centralización de la lucha del colectivo en el amor sexual no solamente borra disidencias, sino que verdaderamente anula e invisibiliza luchas por la autodeterminación de género, la inclusión de las expresiones de género no normativas dentro del imaginario colectivo o las reivindicaciones por la desmedicalización de los espectros intersexuales. 


Recuerdo en las noticias de la televisión como en un día del Orgullo, creo que del año 2014, se dio cobertura paralelamente a una concentración, por entonces, minoritaria de una escisión sectaria extremista en contra de los derechos humanos que proclamaba la aceptación de lxs desviadxs siempre y cuando fuera en la intimidad de una habitación, alejadxs de la vista de cualquier mirada infantil a quien pudieran trastornar. En esos momentos reflexiono acerca de un par de premisas: ¿tendrá validez la pregunta de cuándo nos dimos cuenta de quiénes éramos? Ni que no hubiera niñxs con identidades, expresiones u orientaciones no normativas. El segundo planteamiento me lleva a cuestionar, de nuevo, la problemática del #LoveWins. Para ese grupúsculo extremista las personas del colectivo ya poseíamos los mismos derechos que ellxs ¿qué demonios reivindicábamos entonces? Quizá mi obsesión por conocer la historia del movimiento del colectivo me haga buscar alguna justificación a tales argumentos. Es cierto que la continuidad de las reivindicaciones, específicamente, de los hombres blancos homosexuales fue la libertad de tener relaciones sexuales con personas de su mismo género. La normalización de las relaciones afectivosexuales entre personas del mismo género en la intimidad como reivindicación central todavía es punto primero en la agenda de muchos activistas homosexuales blancos y varones, de algún modo también podríamos mencionar temas como la profilaxis preexposición contra el VIH; pero esto daría para otro artículo. Ciertamente, no siempre especificaban la libertad de la muestra de afectos en público pero por un lado, en sus mentes sanas patriarcales, quiero justificar al grupúsculo extremista pensando en su desconocimiento del origen de las luchas del colectivo. Luego recuerdo las palabras de Brigitte Vasallo: “el sistema admite una irregularidad”, admite una tara, no más.



Se ha mencionado en numerosas ocasiones, cuando los colectivos logran derechos el sistema no le queda más remedio que reconocer alguno. No excluiremos el cuestionamiento continuo de derechos en periodos de crisis. Es de ese modo que me parezca tan poco ambicioso el paraguas del amor. Es impropio y antinatural en un colectivo tan diverso y tan vanguardista como el LGTBIAQ+ limitarse a un tema, que si bien es central en la sociedad actual, tan singular y excluyente. Nuestro colectivo cuestiona ejes tan diversos como el género en su identidad y expresión, su relación con la genitalidad, la existencia de personas con diversidad de atracciones que no incluyen la sexual, las intersecciones con cuestiones de corporalidades, racialización, diversidad funcional, neurodivergencias e innumerables ejes de opresión que nos quedan por reconocer y por combatir. Para estar exclusivamente luchando porque un par de señores y señoras puedan follar en la intimidad y privacidad de su domicilio, habitación o armario. Perdonad la exageración, sé que el movimiento #LoveWins aboga por la expresión de afectividad en cualquier ámbito pero no podemos limitarnos, no podemos ser nosotrxs mismxs quienes nos cerquemos el horizonte, para eso ya está la reacción extremista de la LGTBIAQ+fobia.


Ya dije en aquel momento que qué le importaba a la bollera con martillo, al marica con pluma, a la niña trans sin passing, al bisexual cuando le cuestionan la validez de su orientación sexual, a la asexual cuando la patologizan, cuando nos insultan por la calle, cuando nos agreden, cuando asesinan…

La buena intención del paraguas del amor sexual en aquellxs que todavía no han incidido en la diversidad de nuestras reivindicaciones por desconocimiento o falta de interés por privilegiadxs, entre quienes me incluyo, pueden pecar al reivindicar la exclusividad a veces intencionada, pero por ellxs inintencionada metonimia amorosa. Surgen entonces planteamientos y dudas a cerca de las naturalezas de odio al colectivo conglomerado en las acciones de ciertas alimañas hijxs sanxs del patriarcado. 


¡No le conocían! ¡Iba solx sin pareja! ¡Si parece del género correcto! ¿¡Cómo lo puede saber si no se ha acostado con esa persona!? 

Esto trasciende el amor, el amor es muy importante para todas personas, así como también lo es el sexo para muchas; que como sabemos no siempre es lo mismo ni tienen porqué ir de la mano. Conocemos centenas de casos de personas del colectivo que fueron agredidas cuando mostraron su efectividad en público, evidentemente no ocurre tan sistémicamente en la privacidad del domicilio de unx, pese a que esto también puede ser leído como un privilegio, algún día podríamos hablar del Cruising y lo que supone para muchas personas que no ven privacidad ni en su propia vivienda; con todas las diferencias que pueden haber en estas experiencias. No obstante, todos los mecanismos del miedo van más allá de mostrar afectividades en público. ¿Por qué cuando estamos viviendo no de acuerdo a como realmente somos tratamos de esconder actitudes, experiencias, rasgos de personalidades, gestualidades o utilizamos ciertos vestuarios? Solo son unos ejemplos, son innumerables las técnicas utilizadas para escondernos del odio, una forma de ocultar nuestra conglomeridad. Desde los códigos de colores al lenguaje verbal y no verbal, son solo unas muestras de la performatividad que hemos de llevar a cabo, del molde en que nos hemos de colocar.



La angustia de ocultar quien verdaderamente se es va más allá de ocultar a quiénes te puedes sentir atraído sexualmente. La negación de la propia persona supera con creces la temática del #LoveWins porque es imposible negarse continua y constantemente en público y en privado, y quienes han de cercar los horizontes lo saben, incluso saben mucho antes que nosotrxs le hayamos puesto nombre a nuestras vivencias y sentimientos que somos unxs monstruxs como reivindica Susy Shock. Precisamente por esto decido realizar esta crítica a quienes llevan el paraguas del amor sexual a extremos demasiado injustos. Las personas con disidencias conglomeradas no entran en dichos moldes, no se sienten constantemente identificadas con un paraguas que como la letra G acostumbra a superponerse en el enorme resto de experiencias e identidades. Las personas que no hemos tenido pareja activa, las vírgenes, las transgénero, las asexuales, las poliamorosas, las bisexuales, las personas sin passing, las personas con pluma y martillo, las personas mayores ¡También hemos sentido miedo! Miedo a ir solxs por la calle, al cruzarnos a un grupo de personas, a ir a una discoteca, a vestir de acuerdo a nuestras expresiones o identidades, incluso a hablar libremente sin miedo a que nos delaten nuestros gestos, nuestras palabras, nuestro tono.


Desafortunadamente el #LoveWins y el paraguas de la atracción sexual y el amor no son suficientes para explicar toda la violencia hacia el conglomerado LGTBIAQ+, un colectivo complejo en el que confluyen, ya, numerosas formas de intersección. Cuando la misma forma de reír puede llegar a ser objeto de violencia verbal y física es que la atracción sexual no es tan importante. Desde luego sigue siendo transformador y aunque no tanto como años pasados, las protestas en forma de besadas públicas siguen siendo formas de desafiar el sistema muy potentes y transgresoras pero no deben ser la parte por el todo, porque mostrar solo una parte permite la existencia de argumentos para negar la violencia que sufrimos y podemos llegar a sufrir por ser quienes realmente somos, permite la relativización de nuestro sufrimiento, permite la erradicación de nuestras reivindicaciones y posteriormente de nuestros derechos. 


Escribo este artículo ante la emergencia que nos genera el asesinato acontecido hace ya un par de meses. Lo hago porque me genera miedo y espanto lo que le hicieron, lo hago porque no podemos dejar que ese miedo humano que sentimos nos permita retroceder un ápice de nuestros derechos conquistados, de nuestro camino hacia el horizonte. Lo hago con la frase Alana S. Portero: “contra el becerro, pluma de hierro”. No nos cansaremos de ser quienes somos compañerxs.

28/07/2021

Am!$tade$

He de reconocer que en numerosas ocasiones he aprovechado este espacio para tratar temas de mi esfera íntima, con excusa de aquello de que lo personal es político y que una buena estrategia para combatir el dolor era politizarlo.

Bien, vengo a hablar de un tema que me gustaría relacionar con el amor, uno de los amores que creo que he llegado a sentir y siento. No es el único, pero sí uno de los más intensos. Como últimamente estoy haciendo pondré las referencias que he seguido para realizar esta declaración íntima de sentimientos compartidos. Aunque no sería lícito omitir hasta el desenlace que gran, sino todo el ideario del que medito cuando nombro el amor viene inspirado de la obra de Brigitte Vasallo Pensamiento monógamo, terror poliamoroso. Desde luego no es el único ensayo de esta pensadora y escritora, pero reconozco que a mí me ha enseñado a comprender muchas experiencias y vivencias. 



Cuando interseccionan varios ejes de opresión las experiencias normativas dejan de ser compartidas, al menos no en las mismas etapas de la vida. Viajar, tener pareja, ir a un gimnasio, perder la virginidad, ser económicamente independiente son solo unos ejemplos. Sé que son muy dispares, pero comparten el ser eventos vitales cronológicos desordenados. Al fin y al cabo, no debemos olvidar que cumplir estos eventos vitales en un orden cronológico normalizado es también un privilegio. Y de la necesidad de reparar las reacciones de ciertos grupos privilegiados al preguntar sobre los eventos vitales de alguien y no admitir su periferia, extrarradio y anormalidad se está generando dolor. Y de la génesis del dolor nuestra respuesta política amorosa. Pero no es para todxs.


Brigitte Vasallo lo explica mil millones de veces mejor, yo os daré mi versión. Comparto ese hartazgo que transmite la autora acerca de combinar horarios y repartir cuidados, establecer ciertas reglas amorosas y de prácticas sexuales o establecer lugares de encuentros exclusivos. No creo que sea poliamor, es narcisismo multimonógamo, el poliamor era otra historia. No se trata de ver cuál es mejor de forma individual sino la que se deja, como dice la autora, menos cadáveres amorosos por el camino. El poliamor es cuidar, es no jerarquizar, es no competir para así, llegar a la no exclusividad. Ni podemos construir nada con las herramientas de la opresión ni podemos comenzar un hogar por el tejado. El poliamor es también, comprender que el fin de la no exclusividad puede ser el medio para romper la jerarquización pero también el horizonte al que nos acercaremos mediante los cuidados de todxs por igual, de no olvidar a lxs demás.

Hacemos lo que podemos.


Mi crítica es a la apertura en contraposición a la no exclusividad. Será una cuestión de índole lingüística, puede ser, no obstante, me da la sensación que cuando se habla de una relación abierta se está excluyendo a otras atracciones; a otros amores, se está cayendo de nuevo en la primordialización del sexo, se está construyendo con las herramientas equivocadas. Con mis incoherencias, inexperiencias, defectos y dependencias ¡Creo! Plantear la no exclusividad es más sano. Igual solo follas con otra persona compañerx, pero amas a muchas más, de formas diferentes pero no superiores, no mejores. A veces, esto es más rompedor ¿por qué no centrarnos en lo transformador de los cuidados? ¿No iba de esto el poliamor? Igual mi idealismo hipócrita y neófito es exagerado, romántico y poco certero. Aun todo, considero que no es descabellado señalar la apropiación del término poliamor cuando este se convierte en egoísmo multirrelacional, con múltiples exclusividades y jerarquías de prácticas y de personas.


Tras una lectura de Pensamiento monógamo, terror poliamoroso unx puede llegar a concluir que el poliamor no es para todxs, es para quienes no tienen otra opción que tener y tejer redes de cuidados amplias no normativas porque la norma no ha sido nunca su compañera de vida, nunca fue su aliada ni nunca fue un objetivo alcanzable por su condición de monstrux2. Con las redes de cuidados surge la necesidad de pensar en la dinámica de los autocuidados y la soledad. Fexs, gordxs, putxs, LGTBIAQ+, neurodivergentes, pobres, ancianxs y tantos grupos de opresión que nos quedan por identificar experimentan la soledad en etapas y periodos vitales importantes; en muchas ocasiones la soledad más dolorosa, la no deseada. En las soledades encontramos utilidad de estas etiquetas, otro día hablaremos de las supervivencias contra los identitarismos. Cuando trabajas la no exclusividad debes conocer el límite de las energías relacionales, una nueva relación no debe descuidar otras, al menos no si te importa no dejar detrás cadáveres emocionales, queridx. Intentemos no descuidarnos, no maltratarnos3, callarnos ni olvidarnos. A veces un simple “¿cómo estás?” es más podereso que cualquier manifiesto anárquico que la estridencia conglomerada pueda vociferar de rabia.



En el azar de una tarde en coche hacia un destino fortuito predestinado con la radio programada en música aleatoria de tu biblioteca trabajada de esperanzas y desencuentros surge la coincidencia. Se reproduce una canción que en cierto momento vital te transmitió una emoción que te evoca recuerdos de épocas en la que había facilidades, dificultades o simplemente eventualidades. A veces eso sirve para vivir un momento de felicidad. Sé que es simple y azaroso, pero os garantizo que es orgásmicamente placentero. No obstante, me hace temer que la soledad ha hecho el placer y la felicidad como una experiencia desesperada. Quizá lo pienso demasiado, quizá es absurdo, pero ¿si un momento me evoca tanto placer y posteriormente un periodo de tanta prolijidad, vale la pena? 


No descuidemos a nadie compañerxs, a veces la amistad es saber que puedo contar con esa persona.



1.Brigitte Vasallo, Pensamiento monógamo terror poliamoroso
3.https://www.youtube.com/watch?v=AOheyNzLXWI&ab_channel=Nitoniko




27/06/2021

P$eudoter@p!@ para c@mb!@r el m!edo por r@b!@.

No podía ser de otra manera dentro del mes del orgullo del colectivo de personas con identidades y orientaciones diversas e intersexuales LGTBIAQ+ que paso a resumir como colectivo. Temeroso de mi agotamiento monotemático, sabréis disculparme, he decidido escribir del apasionante mundo de las “terapias” de reorientación sexual y de género; que como trataré de explicar a lo largo del artículo: ni cambian nada ni son terapias. Las denominaremos, entonces, tal y como se recomienda desde el año 2009 en la disciplina de la psicología1, esfuerzos en cambiar la orientación sexual, la identidad y la expresión de género (ECOSIEG). Sorprende la osadía de la cisheteronorma para opinar de las vidas de las personas del colectivo o como denomina Brigitte Vasallo, conglomerado2. Decido realizar una contestación elaborada a un mensaje en una red social de una persona sanitaria a favor de esas pseudoterapias. La apelación a la libertad individual, no sabemos muy bien de quién, para escoger cómo dañar tu salud mental no es ninguna novedad. Que una persona aliada trate de cuidarme implantándome ECOSIEG me hace pensar que bien poco me quiere cuidar esx aliadx. 

No será este artículo lugar de debate acerca de si la orientación y la identidad son elecciones; mi opinión tras mi experiencia, estudio, discusiones y fracasos es que no es una elección. Respeto a quiénes creen que puede llegar a ser una elección para algunxs, mas comprended que no es mi posicionamiento.


Antes, como inciso, diré que la cantidad de bibliografía dispuesta en la red ha hecho posible que este artículo transmute hacia un cierto intento de revisión bibliográfica. No obstante, como pasa en todos lo ámbitos, la cuestión de género e identidad no son neutrales. La mayoría de guías, estudios hacia supervivientes de ECOSIEG, y demás resoluciones y artículos versan fundamentalmente de hombres cisgénero que sienten atracciones por otros hombres. El apartado que versa específicamente sobre mujeres, personas transgénero y no binarias, y del espectro grisexual3 siempre es mínimo, anecdótico y circunstancial. Cuando sabemos que precisamente la lesbofobia y transfobia no son circunstanciales ni mucho menos anecdóticas. Suena verdaderamente hipócrita viniendo de una persona marica cisgénero blanco; de nuevo la masculinidad protagoniza e invisibiliza el resto de identidades de la diversidad humana.




El miedo a lo desconocido, la ignorancia hacia el sufrimiento.

Los ECOSIEG son un conjunto de ejercicios que pretenden cambiar a una persona no cisheterosexual para que sea cisheterosexual, despojar de lo que me gusta denominar como conglomeridad, a una persona.

Progresivamente la sociedad avanza hacia la igualdad y la aceptación de la diversidad de la condición humana, por tanto, hablar de curación de la “conglomeridad” queda cuanto menos reaccionario. Se prefiere la reorientación: una palabra mucho más amable, casi reminiscente de acompañar. Los argumentos de estas prácticas son lógicos y versan desde la mejora de la salud mental, mejor inserción en la sociedad y seguridad. Las ventajas de ser normal, de no ser unx monstrux4. Las bondades de ser cisheterosexual cuando no lo eres. El conformismo reaccionario. 


El despojo de la conglomeridad y el cisheteromorfismo extremo no es inocente, pongámoslo en contexto. Conforme la sociedad ha sido transformada por la lucha feminista y del colectivo, los sistemas de opresión han ido criminalizando según qué prácticas. Divido artificialmente las ECOSIEG en prácticas biológicas, psicológicas y espirituales5. Quizá carece de sentido hacer esta diferenciación dada la complementariedad, pero es didácticamente necesaria debido al tremendo oscurantismo de lxs paladines de estos procedimientos. Un oscurantismo necesario para que ciertos sectores puedan justificar el libre acceso a estas prácticas, a estas torturas.

Dentro de las prácticas5, 6 biológicas constan las intrínsecas que consistían en generar daño médico y quirúrgico al cuerpo de la víctima o superviviente mediante técnicas como la lobotomía, la castración. Estas torturas quirúrgicas datan del año 1930, afortunadamente intolerables en la actualidad. Sim embargo, otros procedimientos biológicos médicos intrínsecos no son tan remotos. El suministro de hormonas sexuales fue una práctica especialmente prevalente hacia las mujeres que sentían atracción sexual hacia otras mujeres, y existen testimonios de sucesos en la China de 2015. 

Como no puede ser de otro modo existen las terapias extrínsecas que versan acerca del castigo positivo: aversión, electroshock, administración de fármacos entre otras muchas. Registros y supervivientes relatan situaciones de descargas eléctricas ante estímulos visuales o tras escoger vestimentas no asignadas a su sexo, pese que sí a su género. Técnicas de provocación de náuseas con fármacos o incluso convulsiones. 


La esfera psicológica6 nace de la idea que la conglomeridad se desencadena a raíz de un evento traumático comúnmente relacionado con la xaternidad. La hipnosis, pseudopsicoterapia o el reacondicionamiento clásico en la masturbación son solo unas técnicas recogidas en los ECOSIEG con testimonios que datan de 2017 de Rusia entre otros muchos países. En cuanto a las prácticas psicológicas recomendadas por los organismos promotores hacia usiarxs incluso menores de edad constaban la desnudez colectiva, el contacto no erótico con la persona que actuaba como terapeuta… El superviviente queer canadiense a las ECOSIEG Matt Ashcroft narra cómo se le obligó a golpear un saco de boxeo que representaba su familia, responsable según sus torturadores de unos supuestos traumas que le habían concedido la conglomeridad. 

Muy en relación con esta última tenemos la esfera espiritual. Es la más oscurantista de las tres, lo cual es difícil pero no imposible. Introduzco el concepto de no profesionalidad, ya que, los consejos religiosos están más allá de tecnificación de las anteriores esferas. Interseccionar la espiritualidad con la salud mental, la culpa, el silencio. 



Señalar el miedo con rabia.

Si hacéis una búsqueda bibliográfica y filmográfica simple os podréis encontrar con numerosas experiencias relacionadas con el sufrimiento psíquico e incluso físico al pasar por los ECOSIEG. Como podréis observar en la sección a las referencias bibliográficas, la mayoría de información ha sido extraída de guías de consenso7 de prevención de las violencias y torturas contra las personas del colectivo. En estos textos hay numerosos apartados analizando de quiénes parte el acceso a los ECOSIEG. El Proyecto Trevor8, en su encuesta nacional anual acerca del estado de la salud mental de las personas del conglomerado identificó en 2020 que el 35% de xadres o tutorxs5, 6, 8 legales fueron quiénes convencen a las víctimas/supervivientes a contactar con los ECOSIEG. Seguidos de amigxs, y un no despreciable 14% de organizaciones religiosas. Y no me resisto, evidentemente no me resisto. 


The Trevor Project: National Survey on LGBTQ Youth Mental Health 2020

Libertad de opresión.

Quienes desprecian la diversidad sexual, de género y por tanto humana se refugian frente al concepto de libertad individual para justificar la existencia de este tipo de tortura. No es posible justificar los ECOSIEG con la excusa de la libertad individual pese al empecinamiento patológico recalcitrante de quiénes ostentan poder. Dicen defender la libertad de expresión9 para opinar de la idoneidad de los ECOSIEG para nosotrxs las personas del conglomerado, así hacer de eternxs salvadorxs de lxs pecaminosxs. El conglomerado luchando por la implantación de leyes de protección de los derechos de las personas transgénero y ellxs proponiendo prácticas de sufrimiento. Agenda común cuanto menos.


Es preciso señalarles, es preciso socavar su discriminación con nuestros testimonios de verdad. Los textos revisados proponen numerosas acciones para facilitar la tarea.

La declaración universal de los derechos humanos aboga por el derecho a una vida libre de tortura, con salud y una integridad psicológica en todas las edades, para todxs. 

Tras el trabajo de las personas del conglomerado que han puesto sus cuerpos e incluso sus vidas los ECOSIEG que sean practicadas en título de profesional6 no tienen recorrido. Cualquier profesional en la medicina o la psicología que incurra en ECOSIEG atenta directamente con los principios éticos básicos de beneficencia y no maleficencia: desde 2019 todas y cada una de las identidades de género, así como sus expresiones y orientaciones sexuales no cisheterosexuales están oficialmente despatologizadas. Ser personal profesional de los ECOSIEG indica incurrir en una mala praxis profesional.

No obstante, quienes recomiendan y defienden la libertad individual de las personas del conglomerado para el acceso a estas prácticas carecen de vergüenza y rigor científico. No repudian los ECOSIEG interpretados por personas no profesionales. En estos casos sería beneficiosa la evaluación del principio ético básico de la autonomía ¿libertad o es obligación? ¿Qué opciones tiene la infancia o alguien dependiente económica o funcionalmente de otra que profesa por estas técnicas fraudulentas timadoras? Así como la evaluación de los estados que negligentemente incumplen el precepto básico de promoción de la salud permitiendo por omisión o emisión la existencia de estos esfuerzos. 



Rabia activa contra el miedo, contra la opresión.

Es papel central de los estados y los gobiernos, de los sistemas sanitarios y de la ciudadanía la promoción de la salud: derechos de la infancia, garantizar el acceso de las víctimas y supervivientes a la justicia, prohibir la publicitación de las torturas de la culpabilidad, ¿cómo? Mediante políticas públicas son unas de las numerosas medidas que debería tomar cualquier gobierno sano para con el colectivo, el estado español todavía no las condena, pese a que muchas comunidades autónomas sí.


Muchxs os cuestionaréis los motivos por los que se habla de promoción de la salud. Y es que pese a que toda sociedad científica médica, de psiquiatría y psicología reniegue del efecto terapéutico de los ECOSIEG, puesto que la conglomeridad no es más que una parte de la diversidad de la condición humana y no una patología curable, hemos de ir más allá. Existen estudios que evalúan los efectos sobre quienes han sobrevivido a estos procedimientos. Con una simple búsqueda en cualquier base de datos científica observamos estudios en que se destaca el efecto de los ECOSIEG9, 10: humillación, ansiedad, depresión, insomnio, trastorno de estrés postraumático, ideación y consumo suicida, a parte del daño físico temporal. Sí, hablamos de salud y lo hacemos porque estos procedimientos atentan contra el derecho a la salud, entre otros muchos.




Gary Cooper, Michael Busse, John Paul, Peter Toscano y un largo etcétera de personas del colectivo6 que han pedido disculpas tras promover los ECOSIEG y ser propixs supervivientes. Narran sus experiencias como víctimas/supervivientes pero también como paladines cómplices de estos procedimientos dañinos. Y de nuevo la ignorancia aprovecha para culpabilizar de la LGTBIAQ+fobia hacia las personas del conglomerado a lxs que se refieren como rerpimidxs sexuales. Como si la conglomeridad fuera de sexo y amor, ya ni digo solamente. Pero precisamente estos preceptos son utilizados por las personas defensoras de las ECOSIEG como libertad individual de la persona. Como ilustres ignorantes desprecian intencionadamente el papel del sistema de opresión cisheteronormativo que criminaliza las relaciones no heterosexuales, las identidades no cisgénero y las expresiones de género no normativas.

La conglomeridad no genera mal estar emocional, la discriminación interseccional que sufrimos sí. Los ECOSIEG podrían ser algo justificable en una sociedad en que todas y cada una de las discriminaciones fueran historia, si las personas que abogan por estas prácticas fueran coherentes buscarían la igualdad, buscarían el bienestar y escucharían al colectivo. Pero no somos insensatxs, no lo harán. No buscan nuestro bienestar sino nuestra desaparición. Son reaccionarios amigxs y por la cuenta que nos trae, aunque solo sea en memoria de quienes pusieron el cuerpo y sus vidas para que pudiéramos vivir y tener la opción de ser felices no debemos dejar de luchar. No nos lo podríamos perdonar.



Referencias bibliográficas

1. https://www.apa.org/centrodeapoyo/sexual.

2. https://www.youtube.com/watch?v=w_hrHbDb4t8&ab_channel=Alternatiba.

3. http://coletines.blogspot.com/2019/07/breve-introduccon-sobre-el-prvlego.html.

4. https://www.youtube.com/watch?v=UAuHa0whIM8&ab_channel=ColectivoManifiesto.

5. Humanos CDD. Asamblea General. 2020;06294:1–24.

6. ILGA Mundo: Lucas Ramón Mendos, Poniéndole límites al engaño: Un estudio

jurídico mundial sobre la regulación legal de las mal llamadas “terapias de

conversión” (Ginebra: ILGA Mundo, 2020).

7. https://www.noesterapia.net.

8. https://www.thetrevorproject.org/survey-2020/?section=Conversion-Therapy-Change-Attempts.

9. https://www.irishtimes.com/opinion/owen-jones-giving-the-gay-cure-quack-a-tv-platform-is-an-abuse-of-free-speech-1.3212873.

10. The Global State of Conversion Therapy - A Preliminary Report and Current Evidence Brief.

11. Cochran BN, Sciences B, Carolina S. Sexual Reorientation Therapy Interventions : Perspectives of Ex-Ex-Gay Individuals. 2013;(August):37–41.